Colom, El raval, 1958

Esta pareja entrando en un local es una de las fotografías que realiza Joan Colom en el barrio Chino de Barcelona. Colom comienza su proyecto en 1958: se tratará de fotografiar sistemáticamente un barrio marginal, siguiendo un método de trabajo peculiar: tomando las fotos con la cámara oculta, de modo que los retratados no son conscientes de ser fotografiados, y el propio Colom dispara sin mirar el visor. Por eso, se trata de imágenes excepcionalmente espontáneas y carentes de pose.

Colom describe su trabajo como un intento de "describir un barrio, un entorno, con un espíritu de fidelidad respetuosa". La serie se presenta en público por primera vez en la sala Aixelà de Barcelona en 1961, en una muestra que viajó luego a otros muchos lugares, y se publica en muchas revistas de la época, de modo que llegaría a ser uno de los fotográficos más comentados en su momento.

Pero cuando la serie alcanza su mayor celebridad es cuando la editorial Lumen la publica en la colección ‘Palabra e Imagen', dedicada a proyectos en colaboración entre escritores y fotógrafos. En el caso de Colom, las fotografías se entregan a Camilo José Cela, y el escritor decide trabajar a partir de las que tratan directamente el problema de la prostitución. A partir de esta selección, Cela escribe una serie de relatos irónicos y crueles, en los que inventa la historia de los personajes que aparecen en las imágenes. El libro resultante, que lleva un título extraño, Izas, rabizas y colipoterras, es el primer gran éxito editorial de ‘Palabra e Imagen', que antes había publicado libros de otros escritores (Miguel Delibes o Ignacio Aldecoa) y fotógrafos (Ramón Masats u Oriol Mapons).

Esta fotografía, de la que el Museo Universidad de Navarra conserva una copia, aparece al comienzo de Izas, rabizas y colipoterras, en el que se introduce el mundo subterráneo del Barrio Chino. La fotografía aparece reproducida junto a un verso célebre, en el que Sor Juana Inés de la Cruz se pregunta: "¿O cuál es de más culpar / aunque cualquiera mal haga: / la que peca por la paga / o el que paga por pecar?". En esta línea, Cela asegura que se su pretensión es enfrentarse a este tema con "un aire moralizador y violento", que en el último capítulo adquiere un fuerte aire de vanitas barroca. El tema es duro, y también lo es la manera de tratarlo. Por eso, Francisco Umbral ha definido Izas, rabizas y colipoterras como el "éxtasis del esperpentismo de Solana y Valle".

Sin embargo, el tema es delicado por varios motivos. En primer lugar, Colom se quejaría de que el libro fue más obra de Cela que suya. "Cela escogió sólo una parte de mi trabajo para su libro". Y es cierto: la serie de Colom es más amplia, y la selección de Cela se limita a un tema exclusivo. Por otro lado, en lo estrictamente fotográfico, se trata de imágenes hechas sin el consentimiento de los modelos, y esto también genera problemas. Concretamente, un ejemplar del libro cayó en manos de una de las retratadas que, al verlo, decidió denunciar a escritor, fotógrafo, impresor y editores. Cela tuvo que comparecer en el Juzgado, y declaró ignorar si las fotografías en cuestión se referían en concreto a esta mujer, a quien dijo no conocer, y el asunto no fue más. Colom, en cambio, se vería obligado a dar unas confusas explicaciones sobre su relación con las retratadas. Afectado por esta vivencia, a partir de entonces abandonó la práctica fotográfica. La publicación de las fotografías en forma de libro sería, de este modo, el lanzamiento a la fama y el fin de la carrera de Colom como fotógrafo.

Javier Ortiz-Echagüe