Luciane Levy, San Sebastián, ca. 1888

Playa de baños es una fotografía realizada por el fotógrafo francés Luciane Levy, que en 1888 recorrió España, Portugal y Marruecos para engrosar los fondos del archivo de la firma Léon & Levy. La imagen muestra la bahía de la Concha de San Sebastián con la isla de Santa Clara al fondo y un grupo de bañistas en primer plano. Un muchacho, en primer término a la derecha y varias parejas que se van adentrando en el agua. Todos ellos llevan bañadores de cuerpo entero.

En realidad, el motivo de esta fotografía es algo novedoso para su tiempo: la prenda del traje de baño, casi idéntica para hombre y mujer, es una novedad, lo mismo que la propia práctica del baño. La convicción de que los llamados "baños de ola" pueden ser terapéuticos generó una creciente afluencia de público a las ciudades costeras a lo largo del siglo XIX, que luego derivaría en el turismo veraniego: primero a las del norte y sólo más tarde al Mediterráneo. Y San Sebastián sería, sin duda, la más importante ciudad balneario de la España de fin de siglo.

"Durante los meses de julio y agosto, esto es un Madrid marítimo", escribe Benito Pérez Galdós en 1886. La propia ciudad está pensada para acoger a los visitantes desde la demolición de sus murallas y el ensanche de Antonio Cortázar. Desde 1864, San Sebastián cuenta ya con estación de ferrocarril, lo que facilita la llegada de visitantes. Y muy pronto éstos serán ilustres: en 1889, la reina regente María Cristina manda construir el palacio de Miramar y convierte la capital Guipuzocana en sede veraniega de la corte. De ahí en adelante, los atractivos de la ciudad son cada vez mayores: el Gran Casino se ha abierto en 1887, en 1910 las canchas de tenis, en 1922 el nuevo Kursaal…

Capital del veraneo de la nobleza y de la burguesía, la playa se convertirá, hasta cierto punto, es un sitio de encuentro; "un lugar neutro donde los ricos y los pobres, los aristócratas, los políticos y la burguesía de la clase media se encontraba y se codeaba día a día", según escribía E. Flagey en 1898. Así se ve en la fotografía de Luciane Levy, en la que todos los personajes aparecen nivelados por el democrático y entonces moderno traje de baño.

La fotografía de la Playa de baños pertenece, en realidad, a un álbum sobre la ciudad realizado por Levy, en el que se recorren muchos aspectos: vistas panorámicas, los nuevos palacios, el Gran Casino, recién inaugurado, la arquitectura histórica… y algunas imágenes de Pasajes, un pueblo pesquero muy cercano a San Sebastián, conocido por sus ilustre historia: desde allí embarcó Lafayette para la guerra de independencia americana y allí se hospedó Víctor Hugo durante su viaje a España en 1843.

El álbum de San Sebastián no es propiamente de una guía turística, pues no trata sólo de monumentos y lugares emblemáticos, sino también de la vida de la ciudad, que aparece llena de burgueses que recorren el paseo marítimo protegidos por sombrillas… y de bañistas que se adentran en el agua sin la ayuda de las cabinas rodantes que se pueden ver en algunas de sus imágenes, que todavía servían para conducir al agua a los miembros de la aristocracia. En 1894, se construyó en la Concha una espectacular Casa de Baño que se desplazaba por raíles gracias a un motor de vapor, destinada al uso del joven Alfonso XIII. A pesar de lo que decía Flagey, fuera del agua aún quedaban signos de distinción.

La pintura de playas es un tema importante para artistas de fines del siglo XIX como Eugène Boudin, uno de los maestros de Claude Monet, también aficionado a estos temas… O, en España, Darío de Regoyos, que tanto frecuentó San Sebastián y, más tarde, Joaquín Sorolla. Una línea que lleva a la incorporación de la playa como un escenario rompedor en el ballet Le train bleu de Darius Milhaud, estrenado por el ballet ruso de Diaghilev en 1924, para el que Picasso pintaría una monumental pareja bañistas como telón. En este caso, los característicos trajes de baño decimonónicos han sido sustituidos por una especie de túnica blanca, más intemporal.

Si en los años veinte resulta rompedor usar un escenario así para un ballet es porque, para entonces, la playa es un lugar popular, democrático y prosaico: las revistas estaban ya llenas de ilustraciones estilo art decó, llenas de mujeres modernas con el pelo cortado a lo garçon, y con temas playeros y deportivos. El álbum de San Sebastián de Luciane Levy es un documento de este proceso de intensos cambios sociales que se están produciendo en un periodo de tiempo muy breve.

Javier Ortiz-Echagüe