José Rodrigo, Procesiones de Semana Santa. Trajes, 1884-1900

En 1884 el fotógrafo José Rodrigo regresa a Lorca después de haber pasado unos años trabajando en Almería y otros lugares de la zona minera de Levante. Desde entonces hasta su fallecimiento en 1916 permanecerá en su ciudad natal, en la que mantiene un estudio fotográfico en el que realiza una amplia producción, fundamentalmente de retratos. El Museo Universidad de Navarra posee un álbum que sirve como ejemplo del trabajo de Rodrigo como fotógrafo de estudio: se trata de un conjunto de treinta y cuatro albúminas que muestran los personajes de los pasos de la Semana Santa lorquina. Él conjunto no pretende ser un recorrido completo por las celebraciones y los personajes, sino que se trata un álbum de hojas móviles, en el que el comprador podía colocar las selección de imágenes que le interesaban. Las fotografías proceden del repertorio que Rodrigo venía reuniendo desde los años 60 del siglo XIX, y en el que aún seguiría trabajando en los años siguientes. Las imágenes de la Semana Santa realizadas por Rodrigo tienen la peculiaridad de haber sido realizadas en su totalidad en el interior del estudio. No se trata de imágenes documentales sobre el desarrollo de las procesiones en las calles de la ciudad, sino de retratos en los que todos los personajes posan vestidos en el estudio del fotógrafo. Éste responde a las características de los estudios de la época: un escenario artificial, con una alfombra de motivos geométricos y fondo neutro. En algunos casos, incluye complementos como unas cortinas o balaustradas clásicas, que se realizan en materiales efímeros y se colocan como decorado encima de la alfombra. Dentro del álbum hay una fotografía en la que cuatro personajes representan el prendimiento de Cristo, en el que se ve, a la derecha, la balaustrada con las cortinas y, a la izquierda, un fragmento de un fondo de paisaje pintado, que probablemente quedó olvidado allí de alguna sesión anterior.

Ninguna de estas incongruencias parece importar demasiado. Rodrigo aplica el mismo escenario a todos sus personajes, que desfilan ante su cámara vestidos de los personajes que representan durante la Semana Santa. Un repertorio que, en Lorca, resulta especialmente rico: no se limita a las escenas de la Pasión habituales en otros lugares, sino que se plantea todo un recorrido por la historia bíblica, desde el Antiguo Testamento –representado en grupos como el del Festín de Baltasar, de Débora o de Nabucodonosor- hasta el Apocalipsis, ampliamente representado en este álbum, que comienza, de hecho, con la figura del Padre Eterno, que posa con gesto solemne en el estudio del fotógrafo.

Las fotografías de Rodrigo conseguirán una cierta difusión. Algunas de las pertenecientes a este álbum aparecen reproducidas en un artículo de 1891 aparecido en La Ilustración Hispano-Americana, en el que se exalta la "verdadera grandiosidad" de la Semana Santa lorquina. En estos años aún no existe la tecnología necesaria para reproducir fotografías directamente en prensa, de modo que, para difundirlas en prensa, las fotografías deben grabarse a mano y así se publican, reducidas a sus componentes esenciales –los personajes- y sin los elementos del fondo.

La serie de Rodrigo es, al mismo tiempo, un documento sobre la celebración de la Semana Santa a finales del siglo XIX y una galería de retratos de los habitantes de Lorca en aquella época. De aquí resulta un conjunto ambivalente: en muchos casos se trata de retratos de gente humilde que posa vestida de un modo extraño en un ambiente artificial. De aquí resultan imágenes curiosas y algo ingenuas, y probablemente esto es lo que explica el atractivo que ofrece este conjunto de imágenes.

Javier Ortiz-Echagüe