Sempere, Segmentos de círculo superpuestos iluminados, 1963

Eusebio Sempere (1923-1985), es uno de los más destacados artistas del Optical Art, OpArt o Arte Óptico en España, que basa la composición de sus obras en ilusiones ópticas, logradas mediante la utilización de líneas geométricas y el color. En París, Sempere traba amistad con Jean Arp, Jesús Rafael Soto, Yaacov Agam, Jean Arp o Víctor Vasarely, y en 1955 fue invitado a participar en la colectiva de la galería Denise René así como en el salónRealités Nouvelles. En este, además de participar con dos relieves luminosos móviles en los que trataba de incorporar y desarrollar los problemas de la luz dentro de la plástica de ese momento, también distribuyó el manifiesto sobre el empleo de la luz en la plástica que él mismo había redactado. En 1960, y de la mano de la Bienal de Venecia, le llegó el éxito internacional así como el reconocimiento a la importancia de su aportación en el arte contemporáneo español.

En este gouache, Segmentos de círculos superpuestos iluminados, Sempere articula la composición en torno a las líneas que forman elementos geométricos que se repiten y superponen. En este caso, círculos paralelos que no son meras circunferencias vacías, sino que en su interior albergan segmentos de círculos en posición concéntrica. Y esta compartimentación espacial viene dada por los contrapuntos lumínicos logrados mediante el recurso cromático, que introduce el movimiento, y que se articula en base a los dorados, amarillos, naranjas, ocres y blancos. En Sempere su experiencia se ha dirigido más que a la pura geometría de la línea, a la expresividad que esa línea era capaz de comunicar al color, color que no se toma como mero vehículo óptico, sino como un lírico creador del espacio, modulado por esas líneas que lo transforman, que generan las formas y, en su entrecruzamiento, el propio espacio, de modo que se asiste a un continuo diálogo línea color, una relación dialéctica que puede constituir la esencia del arte de Eusebio Sempere[1]. En los gouaches realizados por este artista, vemos cómo aplica el color mediante una retícula de finas líneas de diferente cromatismo en las que vemos implícitas la aplicación de diferentes leyes sobre la lectura visual. En ellas, las que la aplicación del trazo, dispuesto de izquierda a derecha y de abajo hacía arriba, produce al mezclarse diferentes efectos lumínicos, brillantes u opacos, que otorgaban plasticidad y movimiento a la obra, en base a diferentes vibraciones. Tal y como señala Popovici, Los gouaches de Sempere están sujetos a una grafía reticular de máxima finura y sensibilidad … 

La estructura reticular, por la repetición del signo lineal y por su disposición tópica, producen unos stimuli que se perciben como tensiones, vibraciones, y sobre todo, como una cierta inestabilidad de la imagen, lo que constituye, precisamente la ilusión del movimiento. Es como si sobre la imagen real se sobrepusiera la misma imagen, pero ya irreal, fantasmal, evanescente. Ese efecto de muaré – conseguido por el dibujo – supera el campo meramente perceptivo, para repercutir íntimamente como acto de conciencia emocional y la obra nos parece así como la expresión de un lenguaje[2]. De esta forma, esta retícula crea una espacialidad lumínica en base a sus contrapuntos ópticos. Esta espacialidad se constituye como una de las bases del equilibrio dinámico de la composición que produce esa sensación de movimiento. Pero en sus gouaches, Sempere se aleja de la frialdad geométrica que caracteriza al OpArt, pues la repetición de la línea junto al gran dominio del color que demuestra, hacen que la luz vibre en sus obras dotándolas de profundidad. Desde sus primeras piezas, Sempere empleó el círculo como elemento fundamental y vertebrador en sus creaciones, que en un principio las realizaba en colores puros con el negro definiendo los contornos, con reminiscencias de la obra de Kandinsky, Mondrian o Klee. Y estos inicios en la abstracción darán paso a partir de 1953 a los gouaches, en un principio sobre fondo negro, siempre con el círculo como elemento que articula la composición, pero que comenzaban ya a fragmentarse, dando paso a nuevas formas, pero siempre girando en torno a esta figura, que se repite en un orden claro. Y junto a la fragmentación de las figuras geométricas cobra prestancia la riqueza cromática, que llega a crear contrastes de color, que realzan la configuración geométrica de la obra.

Ignacio Miguéliz

 

Bibliografía

- POPOVICI, C., Sempere, Dirección General de Bellas Artes, Madrid-Valencia 1972, p. 57.

- MELIÀ, J., Sempere, Polígrafa, Barcelona 1976, p. 228

- FERNÁNDEZ GARCÍA, A., La Obra de Eusebio Sempere desde una investigación visual de la pintura, Madrid, Universidad Complutense: Servicio de Reprografía, 1989, p. 160

- AGUIRRE, J.A, LOSADA, J.Mª., y DE LA PUENTE, J.,Sempere, Madrid, Ministerio de Cultura, 1980, pp. 53 y 67.

- LABRADA, Mª.A., y HUARTE, C., Colección Fundación Beaumont, Ed. Fundación Beaumont, Pamplona 1998, p. 60

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[1] AGUIRRE, J.A, LOSADA, J.Mª., y DE LA PUENTE, J.,Sempere, Madrid, Ministerio de Cultura, 1980, p. 9.

[2] POPOVICI, C., Sempere, Dirección General de Bellas Artes, Madrid-Valencia 1972, pp. 31-32.