'DE LABORIS' Pierre Gonnord

Pierre Gonnord junto a una de sus obras expuestas en el Museo.

Detalle de la exposición De Laboris, de Pierre Gonnord.

PIERRE GONNORD

El origen del trabajo De Laboris de Pierre Gonnord (Cholet, 1963) se encuentra en el encargo del Museo para que participara con un proyecto en la serie Tender Puentes, basándose en las colecciones fotográficas del Museo. En las colecciones fotográficas del Museo, Gonnord descubrió los retratos de fotógrafos pretéritos, como Napper o Laurent, pero sobre todo Tenison.

La mirada de Gonnord se centra en personajes desheredados por la sociedad, sobre los que recae el peso del linaje y la tradición. Estos rostros anónimos despiertan nuestras emociones y se vuelven trascendentes, atemporales y eternos. La obra de Gonnord en De Laboris se basa en la temática del retrato, que él mismo califica como interpelaciones mudas que narran de forma sobria, por medio de un leguaje sencillo, historias únicas. El fotógrafo, recoge estas figuras y les devuelve su dignidad, captándolas en primer plano, de cuerpo entero o busto, mirando hacía al infinito, ajenos al objetivo, al fotógrafo o al público que los contempla y que con su presencia los vuelve reales y eternos.

Sus fotografías reflejan la empatía con la problemática y la experiencia vital de los retratados. Y para ello Gonnord se involucra con esos individuos y esos grupos, conviviendo con ellos, aprendiendo a conocerlos y aprehendiendo su esencia, descartando lo que no le interesa y eligiendo a quienes se convertirán en protagonistas de sus retratos, buscando retener su carisma.

En Los Gitanos de La Raya en el que recoge a un grupo racial que aún viviendo en nuestros días simbolizan en el imaginario colectivo a un pueblo exiliado desde hace siglos, que lucha por su supervivencia y preservación frente a la globalización. Se trata de un grupo nómada que vive a caballo entre España y Portugal, y recogen la herencia mestiza de las diferentes razas que poblaron la península Ibérica junto a la del pueblo gitano.

Mientras que en Los mineros, refleja un mundo ya en declive, de héroes forjados en los inicios del movimiento obrero y sindical. Gonnord retrata a los mineros de la cuenca astur leonesa, en la que junto a trabajadores oriundos de la región, y herederos de largas dinastías vinculadas a la mina, conviven en la actualidad inmigrantes provenientes de diferentes cuencas mineras europeas, también ellos herederos de una tradición ancestral, vinculada a un mundo laboral duro y difícil, pero joven y vital, compuesto en su mayor parte por hombres. 

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