Las manos del arte

Os descubrimos las bambalinas de una exposición y os explicamos en qué consiste el montaje de la muestra Nitrato de Xavier Ribas

 

 

Las paredes del Museo van cobrando vida a medida que avanza el montaje de la exposición

Xavier Ribas, artista de la exposición Nitrato.

Ignacio Miguéliz, del equipo curatorial, Carles Guerra, comisario de la exposición y Xavier Ribas, artista, revisan las obras a pie de muro.

 

El artista, el comisario, los curadores, el Comité de Dirección Artística…, detrás de la inauguración de una nueva exposición se encuentra el trabajo de un gran número de personas que hacen posible mostrar Arte al público. Pero parte del éxito de una muestra no solo reside en la calidad artística de ésta sino también en la labor de los montadores, las manos del arte. Hablamos con Patxi Roldán, art handler del Museo Universidad de Navarra y encargado del montaje de Nitrato, la exposición fotográfica de Xavier Ribas que se inauguró el miércoles pasado.
Patxi Roldán es licenciado en Bellas Artes, especializado en restauración y máster en exhibición y conservación de arte contemporáneo, algo a lo que lleva dedicándose más de 11 años, desde que se creó la Fundación Jorge Oteiza con los que también colabora. De hecho, es gracias al escultor vasco que Patxi Roldán está "enganchado" al arte contemporáneo pues su obra le enamoró.

   

    Xavier Ribas, artista, Carles Guerra, comisario de la exposición y Rafael Levenfeld, del equipo curatorial.   

Patxi Roldán, segundo por la izquierda, junto a otros montadores, cuelgan las obras en la sala según las instrucciones del artista, Xavier Ribas y miembros del equipo curatorial del Museo.

Una semana es el plazo que Patxi Roldán y otros tres montadores tuvieron para colgar la obra completa de Xavier Ribas en la planta -1 del Museo y sus 6 salas. El material llegó del Museu d´Art Contemporani de Barcelona (MACBA) y del Bluecoat Liverpool's Centre for the Contemporary Arts, donde ya se había expuesto Nitrato. "Lo primero que hacemos es preparar las salas gracias a unos planos. Distribuimos las fotografías en cada una sin desembalar nada y las colocamos a pie de muro", explica.
Cuando la obra ya está distribuida es el turno del comisario: Carles Guerra. "Es el hilo conductor de la exposición y del propio artista. Carles sabe qué es lo que pretende mostrar Xavier Ribas. Nos indica dónde colocar cada pieza, a qué altura, qué cercanía debe de tener con el resto de fotografías, el tipo de luz, o sea todo", detalla.

En el montaje participaron tres alumnos de la Universidad de Navarra

Por otro lado, Ignacio Miguéliz, miembro del equipo curatorial del Museo traslada a los montadores las directrices del del equipo curatorial, el comité artístico y del artista, y es el "responsable último de que la conservación de las obras sea perfecta y vela porque la obra no enferme". Cada una requiere un protocolo de conservación específico. "Dependiendo del tipo de obra, tenemos que usar un tipo de guante, para Nitrato, por ejemplo, utilizamos los guantes de nitrilio. También nos indica a cuantos luxes debe estar expuesta la fotografía, unas admiten 40 y otras 130", apunta.

Los montadores trasladan un muro al atrio del Museo para el montaje de Nitrato

 

"Nosotros tenemos un encuentro carnal que es muy interesante porque accedemos al material con nuestras propias manos. Esto permite conocer la obra no solo desde el aspecto visual sino desde el aspecto material ya que ves cómo está hecho. Esto enriquece mucho la exposición y te aporta cosas que otros no pueden ver. No solo entiendes lo que el artista quiere transmitir o decir sino cómo lo ha hecho para llegar a transmitir algo"

Xavier Ribas supervisando el montaje de su exposición

 

 

El último paso llega con el artista, que tiene que dar el visto bueno a todo el trabajo. "Algunos artistas quieres estar presentes durante la colocación de una de sus obras. En este caso, Xavier quiso participar en la disposición de los 480 paquetes de tabaco dentro de la vitrina –la obra Envoltorios de tabaco usados recuperados de los vertederos de los pueblos y oficinas salitreras abandonados del desierto de Atacama- y en el montaje de los vídeos", destaca. Estos últimos son para el montador "lo más complicado, porque todo tiene que cuadrar al milímetro".

El art handler tiene la oportunidad de sostener entre sus manos obras valoradas en millones de euros. Una suerte que conlleva trabajar bajo presión. "A veces te quedas solo, y te entran las dudas. ¿Y si esto falla, y si no funciona? Esa soledad pesa mucho", confiesa.

Profesores, empleados y alumnos en un momento de la inauguración

 

Sin embargo, la recompensa hace que merezca la pena. El traslado de la obra Homenaje a Bach de Jorge Oteiza desde la casa de María Josefa Huarte hasta el Museo es "lo más importante" que ha hecho hasta ahora. "Esa obra estaba metida en el muro de una casa de Madrid y ahora aquí tiene vida gracias mi trabajo", confiesa.
Son esos detalles que nadie se percata cuando visita una exposición lo que más atrae a Patxi Roldán de su trabajo. Mounting es todo aquello que el montador crea –y que la mayoría de las veces no se ve- para que una obra de arte esté expuesta perfectamente, por ejemplo los bastidores de acero que sostienen el mural de Oteiza.

 

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