Adolphe Braun, Alhambra. Patio y fuente de los Leones, 1880

Adolphe Braun (1812-1877) fue uno de los más prominentes fotógrafos franceses de la segunda mitad del siglo XIX. Trabajaba como decorador en una empresa textil en Alsacia y su afición por la fotografía le llevó en los años 50 a recopilar imágenes de flores que pudieran servirle como modelo en los estampados de las telas que diseñaba. A mediados de esa década, abrió un estudio en Alsacia en el que, además de recoger sus fotografías de flores, realizó diferentes vistas de paisajes alsacianos y de regiones circundantes, muestra de lo cual son unas vistas estereoscópicas de los glaciares de los Alpes, que también forman parte de los fondos del Museo Universidad de Navarra.En 1857 fundó la empresa Braun y Cía., en la que se involucró, entre otros, su hijo Gastón (1845-1928), quien recorrió Europa realizando vistas estereoscópicas y reproducciones de obras de arte y paisajes urbanos de gran formato que posteriormente comercializaba la empresa paterna. Tal fue su fama y prestigio que le llevó a abrir una sucursal en Paris en 1870, siendo a partir de este momento lasreproducciones artísticas una de las especialidades de la casa. A la muerte de Adolphe, fue Gastón quien heredó y continuó la empresa, que en 1889 pasó a llamarse Braun, Clement & Cie., perdurando como editorial de arte hasta 1968.

Braun y Cía. vivió un punto de inflexión en 1866, cuando Adolphe adquirió para Francia y Bélgica los derechos deutilización del procedimiento del carbón patentado por Sir Joseph Wilson Swan (1828-1914) en 1864, técnica que proporcionaba reproducciones fotográficas de gran calidad y estabilidad. El carbón de Swan mejoraba la técnica del carbón de Louis Alphonse Poitevin (1819-1882) con la utilización de un papel tisú como trama, lo cual matizaba la gama del pigmento. El procedimiento del carbón consistía en la utilización sobre el papel de una emulsión compuesta por una mezcla de bicromato de potasio, pigmentos de carbón vegetal pulverizado y gelatina, dependiendo el color de la imagen final del pigmento utilizado. Gracias al empleo de ese papel tisú impregnado de gelatina bicromatada entre el negativo y el papel a positivar, utilizado por Swan, las obras finales adquirían una rica gama de tonalidades y matices incluso en las zonas más oscuras.

Y la riqueza de los matices la podemos apreciar en Alhambra. Patio de los leones, imagen construida a base de un fuerte contraluz, donde el patio se define gracias a un bello juego de luces y sombras, que construyen y modelan la arquitectura circundante dibujando con absoluta nitidez tanto ésta como los diferentes matices de los motivos ornamentales de mocárabes situados en las sombras de la galería. Se puede incluso apreciar el relieve de los mismos, contrastando también esa plenitud lumínica con la azulada oscuridad de la arquitectura que le rodea, otorgando a la pieza una aureola de misterio y belleza inusitada.

Y este contraste de luces y sombras viene también resaltado por la inusual perspectiva de la toma, ya que se centra en la visión de conjunto del patio, frente a la más tradicional vista de la fuente de los leones que lo centra y lo hace famoso. Así, se asoma desde las sombras de una de las galerías circundantes, captando el fotógrafo en primer plano las columnas de la misma, rompiendo la frontalidad de la vista, que a modo de encuadres de ventanas, nos ofrece a través de ellas la visión arquitectónica del patio. Y éste se nos ofrece majestuoso, con la fuente central desplazada a un segundo plano (Fuente de los leones, pieza primordial de la Alhambra granadina). La fuuente aparece subordinada a la arquitectura que la circunda, destacando la cúpula orientalista del templete central, que se constituye como punto de fuga de la imagen. Esta cúpula fue eliminada en una reforma realizada por Torres Balbas en la segunda década del siglo XX.

En definitiva, una obra extraordinaria y única, tanto por el intenso color azul que presenta, como por sus medidas, 63,5 x 77,5 cm, que tuvo que ser positivada desde un negativo de cristal de las mismas dimensiones, ya que en la fecha de su ejecución, cerca de 1880, todavía no se había descubierto la forma de realizar ampliaciones. Y que sin embargo, y a pesar de la exclusividad de la pieza, tiene su paralelo en la colección en un carbón rojo con las mismas dimensiones que representa el patio de las Doncellas del Alcázar de Sevilla.

Ignacio Miguéliz Valcarlos